Cuernavaquenses

Cuernavaquenses

 

Desde que inició este año de festejos centenarios y bicentenarios, El valor de las palabras ha tenido como tema aspectos referidos a nuestra identidad nacional, entre ellos el gentilicio. Un gentilicio es un adjetivo que designa el lugar, el origen, el linaje, la familia de la que uno procede; es decir, la gens, de la que ya hablamos cuando nos referimos a los nombres propios en Roma. También proceden del latín gens, gentis las palabras gente y gentil.

Los gentilicios se forman añadiendo elementos que se posponen a la raíz de la palabra; esos elementos son llamados sufijos. Nuestra lengua tiene muchos sufijos para formar gentilicios:

ü  -ano (como en cubano)

ü  -aco (como en austríaco)

ü  -eño (panameño)

ü  -ino (argentino)

ü  -ita (nayarita)

ü  -ense (ateniense)

ü  -és (vienés)

 

Y varios sufijos más.

 

Centrémonos en los topónimos[1], cuya terminación es –co, -ca. Éstos suelen hacer su gentilicio con el sufijo –ano, proveniente del latín –anus que siempre implica un sentido de relación, en este caso de lugar. El gentilicio de América es americano, de México, mexicano[2].

Un sufijo común en la toponimia mexicana terminada en –co, -ca es –eño como puede verse en los ejemplos siguientes. De Acapulco, acapulqueño; de Tabasco, tabasqueño; de Toluca, toluqueño; de Pachuca, pachuqueño y de Oaxaca, oaxaqueño.

 

Hay un par de excepciones significativas que utilizan el sufijo –ense; una de nuestra toponimia: de Jalisco, jalisc(i)ense (con la inserción de una –i- eufónica) y en nuestro continente: de Costa Rica, costarricense.

¿Cuernavaquense o cuernavacense? 

             Hace tiempo los habitantes de Cuernavaca eran llamados cuernavacos, con un sufijo de uso frecuente en la lengua náhuatl o muosieuale: mixtecos, zapotecos, etc. Posteriormente se usó la forma cuernavaqueño, que es la más común en la actualidad para los topónimos terminados en –co o –ca como vimos antes. ¿Por qué cambió de cuernavaco a cuernavaqueño? Por una razón fonética: porque “suena mal” e incluso porque resultaba peyorativo. Este mismo cambio ocurrió con otros gentilicios; piénsese en oaxaco o toluco, por ejemplo, que ahora son desusados por resultar ofensivos.

        La forma cuernavaquense es de uso reciente, del siglo XX. La primera vez que lo registra el DRAE[3] es en 1970 y ese registro comprueba que su uso ya llevaba tiempo en el habla popular. ¿De dónde surgió? La forma como tal es más antigua. Aparece en la bula[4] Illud in primis… del papa León XIII, en la que se informa que la diócesis de Cuernavaca fue erigida en el año de 1891 con el título de Cuernavacensis[5] (se pronuncia /kuernavakensis/ o /kuernavachensis/ según se use la pronunciación clásica o eclesiástica del latín). Las principales ciudades de la diócesis, además de Cuernavaca, eran Yecapixtla, Tlaquiltenango, Tepoztlán[6]. Otras diócesis erigidas a través de ese documento son la de Chihuahua (Chihuahuensis) y la de Saltillo (Saltillensis).

           Podemos encontrar citas como Cuernavacensis episcopi (…del obispo de Cuernavaca…) o Cuernavacensem[7] rexit (…rigió Cuernavaca…). La forma latina no sólo se usa en ámbitos eclesiásticos, también aparece en la taxonomía, en nombres de plantas propias de la región: Cuernavacensis Begonia, Ipomoea cuernavacensis, Huperzia cuernavacensis, entre otras.

 

La autoridad lexicográfica de nuestra lengua, el ya citado DRAE, en su más reciente edición da la definición siguiente:

 

cuernavaquense. adj. Natural de Cuernavaca. U. t. c. s. || 2. Perteneciente o relativo a esta ciudad, capital del Estado de Morelos, en México.

           Hay, en el uso cotidiano, una grave confusión pues, en parte por el desconocimiento de la pronunciación adecuada del latín, en parte por el aparente cacofonismo que modificó el gentilicio en otras épocas, muchas personas utilizan cuernavacense y no cuernavaquense, argumentando que así aparece en el ya citado documento pontificio. Como ya mencionamos, la pronunciación del latín para Cuernavacensis es /kuernavakensis/ o /kuernavachensis/, nunca /kuernavacensis/ y el español usa la grafía -qu- para conservar el sonido del latín.

          En páginas gubernamentales así como en los medios de comunicación, la presencia de ambas opciones es ambigua lo que ha provocado polémica y confusión en los pobladores. Por ello es importante que se busque la unificación del gentilicio de esta bella zona de nuestro país.

          Ahora bien, hay que destacar que muchas voces que el pueblo ha modificado tarde o temprano pasan a formar parte de la norma lingüística. Eso conforma la evolución natural de toda lengua. ¿Le suena mejor “acapulquense” o “acapulcense”; “toluquense” o “tolucense”? No, no se espante. Es sólo una ocurrencia. Por ahora.

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  Muchas gracias a todos por el apoyo a mi colaboración en El choro matutino y por estar pendientes de mis artículos en este espacio. Paulatinamente integraré las dudas o sugerencias de temas que me han hecho llegar.

 

Respecto a mis clases, publiqué los datos en un comentario a la nota sobre los Carmina Burana en esta misma página electrónica. De cualquier manera, dejo el correo electrónico para quienes deseen datos sobre mi actividad profesional: clases, conferencias, etc.

 

Éricka Castellanos Moreno

Mtra. en Letras Clásicas

 

heliolunio@hotmail.com


[1] Esto es, nombres de lugares: continentes, países, estados, poblaciones…

[2] Sabemos que también existe el gentilicio mexiquense pero se refiere de manera concreta a los habitantes del Estado de México y no a los del país en general.

[3] Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

[4]Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de gracias o privilegios o asuntos judiciales o administrativos, expedido por la Cancillería Apostólica y autorizado por el sello de su nombre u otro parecido estampado con tinta roja. Definición del DRAE.

[5] Los gentilicios se escriben en latín con mayúscula, pero en español con minúscula.

[6]Vera Soto, Carlos, Clero diocesano durante la persecución religiosa en México 1910-1940, México, Universidad Pontificia de México, 2005, p. 45.

[7] Cuernavacensis y Cuernavacensem son formas del mismo adjetivo latino, cambia la desinencia porque cambia la función gramatical. El primero significa “de Cuernavaca”, como complemento determinativo; el segundo ”Cuernavaca”, como objeto directo.