Salvador Cabañas

Salvador Cabañas

A un mes de la agresión a Salvador Cabañas, la indagatoria del Ministerio Público, la cual continúa en desarrollo, sigue sin confirmar el móvil tras el atentado, sin establecer la ubicación y la actividad del agresor José Jorge Balderas Garza, alias “el JJ”, y sin identificar correctamente al sujeto que lo resguardaba.Fue el 25 de enero cuando el futbolista ingresó al sanitario del establecimiento, ubicado en Avenida de los Insurgentes Sur, y unos minutos después fue descubierto en el suelo con una herida de bala en la cabeza provocada por un proyectil calibre 25 milímetros.

Las horas posteriores al hecho son las que permitieron conocer la mayoría de la información con la que ahora se cuenta, en gran parte gracias a las cámaras de seguridad del local, que revelaron los rostros de los sospechosos, así como las negligencias del gerente y de trabajadores del bar.

Dos días después del intento de homicidio la PGJDF informó la identidad del agresor, pero se equivocó al señalar públicamente que el sujeto que lo acompañaba, apodado como “el Paco” o “el Contador”, respondía al nombre de Eduardo García Alanís.

El subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas, Luis Genaro Vásquez, reconoció el 27 de enero el error, justificando que el sujeto que acompañaba a “el JJ” tenía un “asombroso parecido” con García Alanís, quien en realidad estaba preso en un reclusorio.

Sobre los probables responsables, se sabe que “el JJ” tiene al menos siete nombres distintos, era cliente asiduo del Bar Bar, manejaba fuertes cantidades de dinero, tenía al menos una decena de vehículos y más de seis propiedades en el Distrito Federal y otros estados.

Lo que se desconoce, o al menos no se ha informado oficialmente, es realmente a qué se dedicaba, pues las supuestas empresas de transporte que ostentaba eran “fantasmas”, además de que se ignora su paradero y con qué grupo criminal estaría vinculado.

Respecto al móvil, la procuraduría descartó durante los primeros días de la indagatoria una diferencia con relación a una bailarina cubana, quien quedó en libertad tras rendir su declaración, con la que presuntamente tuvo un diálogo el futbolista paraguayo.

La versión con la que ahora se cuenta, y que tampoco han confirmado los peritajes de la PGJDF, es la que rindió el trabajador de limpieza Javier Ibarra Coronel, quien tras modificarla varias veces señaló que todo se debió a una discusión relacionada con los “goles” que no había anotado el jugador.

La PGJDF tampoco ha definido con precisión en las pesquisas judiciales cómo es que ingresó al local el arma de fuego con la que fue agredido el futbolista, ni la persona que la traía consigo.

Lo que sí se sustentó, y que hizo cobrar mayor relevancia al caso, es que Balderas Garza sostuvo una relación sentimental con Silvia Irabién, conocida como “la Chiva”, con quien procreó un hijo, antes de distanciarse definitivamente de ella.

Incluso, el 28 de enero, la PGJDF facilitó su salón de usos múltiples para que la modelo confirmara dicha información, pese a que ella no está relacionada directamente con el hecho que se investiga.

Respecto a los empleados del Bar Bar, la PGJDF mantiene arraigados a siete de ellos, pero sólo el gerente Carlos Fernando Cazares Ocaña, alias “el Charly”, está acusado de alguna complicidad en el delito de homicidio, mientras al resto de encubrimiento por favorecimiento.

De igual forma se encuentran bajo la medida cautelar tres elementos de la Policía Auxiliar del estado de México, identificados como Margarito Cruz Ramírez, Mariano López Morales y Mario Zamarripa Martínez, quienes conformaban la escolta de “el JJ”.

En la última entrevista concedida sobre el caso, el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, rechazó que las investigaciones se encuentren estancadas y advirtió que se continúa trabajando sobre varias líneas de investigación.

Confirmó a su vez que no ha sido posible tomar la declaración a Salvador Cabañas debido a la complejidad de su estado de salud, y no será bajo ninguna circunstancia hasta que un médico legista así lo autorice.

Para algunos juristas y expertos la manera en que la procuraduría ha manejado el caso no ha sido la más adecuada, y señalaron que incluso se ha preferido la exposición mediática, descuidando diversas filtraciones relacionadas con la averiguación.

El profesor David Ordaz Hernández, del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), consideró que tras los errores y dudas en el desarrollo de las pesquisas la PGJDF ha optado por un manejo mediático en un intento de legitimar su actuación.

“En términos formales la procuraduría debería única y exclusivamente limitarse a la investigación y no a un manejo político mediático, sin embargo más bien ha venido reaccionando al ritmo que le han exigido los medios y con base en eso ha actuado”, consideró.

En tanto la presidenta de la Organización Civil Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, consideró que el caso Cabañas ha evidenciado, además de ineficiencias, la falta de equidad en la impartición de justicia.

Ello al quedar de manifiesto la presión de la autoridad por resolver el caso, sólo por tratarse de una figura pública.

“Así como se atendió el caso de Cabañas, así debe hacerse con el caso del obrero, del chofer, de la gente de a pie; aquí hay la sensación de que no hay equidad y la petición es de que la haya para todos los casos, desde los más humildes hasta los más encumbrados”,  finalizo.