La belleza y la crueldad

Por: Juan José Arrese

Todo comenzó el día de ayer cuando a las 7 de la mañana y en un semáforo de la Avenida Morelos de Cuernavaca, ponen en mi ventana la portada de un periódico donde solo veo pedazos de seres humanos y sangre desparramada, me amargo el día. Llegando a la 7:30 y con un desanimo total a mi programa “El Choro Matutino”, solo se me ocurrió decir que era vergonzoso que esa portada, que ese dolor y esa sangre estuviese a la vista de todos los niños morelenses, me pregunte que si para exhibir el cuerpo de una bella mujer en una revista como Playboy tienen que recurrir a una bolsa sellada y opaca, porque nuestros políticos no hacen algo para que este producto se comercialice en las mismas condiciones.

Nunca mencione a las familias propietarias de ese periódico porque creo que están en su legítimo derecho de poder lucrar como a ellos les pegue la gana aun siendo sangre y esperma lo que les dé a ganar. Me preocupa más la poca calidad moral de quienes lo compran y la falta de “huevos” de los políticos morelenses para hacer que las leyes se cumplan. Estoy en contra del prohibir pero  no del regularizar situaciones como esta. Lo repetí diez veces durante el programa y lo seguiré repitiendo sin mencionar a sus propietarios, a los trabajadores y mucho menos a sus familias.

Finalizado mi programa a las 9:30 me llama una persona diciéndome que otro medio de esta poderosa empresa propietaria del periódico mencionado me insulto e incluso como en ocasiones anteriores ofendió a mi familia. No me extraño en lo más mínimo porque el chantaje y la amenaza son reglas de ellos, aun así insisto en que no me meteré ni con ellos ni con sus familias. Para colmo, estos señores amenazan a nuestros colaboradores pidiéndoles que dejen de participar en “El Choro Matutino”.

Mi nuera se desnuda para fotografiarse y salir en revistas, mi hijo la apoya, y yo a los dos los quiero, ojala este tipo de empresas le apostasen a sacar desnudos vivos y no humanos despedazados.

Y a las autoridades me refiero diciéndoles que también tengo hijos menores de edad y que si para circular por la calles de Morelos los vidrios polarizados están prohibidos mejor que cambien la ley y nos autoricen  a polarizarlos porque porquería como la que se enseña en los semáforos es la peor pedagogía para el futuro de nuestros niños.