El conjunto conventual de Tepoztlán, Morelos, es objeto de trabajos de impermeabilización a la usanza prehispánica, por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo el arqueólogo Carlos Reyes, responsable de la atención al ex convento.

Agregó en un comunicado de prensa del INAH que en la impermeabilización de este lugar se usan materiales orgánicos e inorgánicos, como cal, baba de nopal, jabón y alumbre, con los que se revierten problemas de humedad de la nave del inmueble del siglo XVI.

Las labores se ejecutan mediante el Programa de Empleo Temporal (PET), que aplican la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el INAH, con un presupuesto de 580 mil pesos; donde las tareas incluyen además trabajos de limpieza y consolidación del conjunto conventual, declarado en 1994 Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, como parte de la ruta de los ex conventos ubicados en las faldas del Popocatépetl, agregó.

Reyes, responsable de la ejecución del PET en ese monumento que data de la Colonia, explicó que el método para impermeabilizar empleado se usaba en tiempos prehispánicos, y se basa en el uso de un mineral llamado alumbre, parecido a la sal de grano.

Sobre las ventajas de esta técnica ancestral, que data del periodo Posclásico (900-1500 d.C.), y ha sido de gran utilidad para impermeabilizar edificios históricos, como es el caso de este ex convento, comentó que el uso de materiales orgánicos e inorgánicos permite que al caer el agua sobre las cubiertas, ésta resbale hacia las gárgolas y los techos queden libres de humedad.

El especialista de la delegación del INAH en Morelos detalló que entre las tareas desarrolladas, se ha atendido también la humedad de las azoteas anexas al inmueble, como la del Museo de Arte Prehispánico “Carlos Pellicer”, así como la cubierta de la sacristía y el piso del coro de la capilla abierta, cubriendo un total de mil 468 metros cuadrados.

Estas labores que se realizan desde agosto y concluirán este mes, se efectúan con la participación de 70 trabajadores (50 mujeres y 20 hombres). En el Claustro Bajo se dio mantenimiento a la sala capitular, donde al retirar el piso rojo de cemento se descubrió el empedrado original que data del siglo XVI, el cual fue restaurado, registrado, enterrado de nuevo y cubierto con un nuevo pavimento, similar al mármol, que cubre una superficie de 78 metros cuadrados.

Asimismo, se intervino el corredor norte del atrio del ex convento, que abarca alrededor de 500 metros cuadrados, donde se reintegraron las juntas con mezcla de cal y arena, y también se reparó el corredor sur, que presentaba hundimiento.

El conjunto conventual alberga actualmente el Museo y Centro de Documentación Histórica de Tepoztlán, que resguarda piezas etnográficas y arqueológicas, una biblioteca y una fototeca. (Agencia El Universal)