A medida que el Tango se va consolidando como danza y evoluciona musicalmente, le van adosando letrillas de ocasión, muy simples, producto del entorno que lo cobijaba, es decir el lupanar, el prostíbulo, el suburbio y los personajes que pululaban por ahí: El “Cafishio”, padrote o gigoló, el ladrón o rufián, el “Compadrito” y esa gran cantidad de individuos que transitaba la delgada línea que separa la honestidad de la indecencia.
¿Y de qué asuntos trataban esas letras … pues de las vivencias propias y ajenas en el prostíbulo, haciendo alusión al acto sexual en algunos casos, en otros burlándose de alguien o bien de manera jactanciosa y en primera persona: “Soy el malevo mas guapo, o hay china que se resista cuando la saco a bailar…”
A medida que pasa el tiempo se ganan espacios y nuevos adeptos se van sumando. Ya no solo se baila en esos lugares “Non sanctus”, sino que al ampliarse hacia las academias de baile, los corrales y los lugares más humildes del arrabal, va cambiando la temática y el mensaje de esas letrillas de ocasión.
Mucho tiene que agradecerle el Tango al teatro criollo por su difusión, ya que con sus carpas trashumantes visitaban pueblos y ciudades incluyendo en sus obras; sainete, algunas piezas de ese nuevo género. Fueron los hermanos Podestá precursores en este sentido.
Nos adentramos ya al Siglo XX. El Tango es otro…evolucionó en esos 30 años o mas desde su origen. Ha ganado musicalmente y, en el caso que nos ocupa, también las letras tuvieron su metamorfosis. Ahora se canta imitando al cuplé español y es innegable la influencia de los cantores camperos, nativistas, los payadores que venían de tierra adentro y se consustanciaban con esta nueva modalidad adosándole sus versos. Uno de esos hombres que con su guitarra y su impronta iba haciendo historia sin saberlo, fue don Ángel Vilordo, prolífico y multifacético autor, ay que no solo escribió letras de Tango, también incursionó en el teatro con piezas cortas de dos o tres actos, fue cronista y, por supuesto, cantor y excelente ejecutante de guitarra y armónica. A él le debemos la autoría de los tangos “El Entrerriano”, “Cuidado con los 50”, “El 13”, “El Cachafaz”, “Apolo”, “Don Juan”, “El Choclo” y “La Morocha”, entre tantos otros. De este último transcribo algunos versos: “Soy la Morocha argentina/ la que no siente pesares/ y alegre pasa la vida/ con sus cantares./ Soy la gentil compañera/ del noble gaucho porteño/ la que conserva el cariño/ para su dueño….”

Pascual Contursi
Para no extenderme demasiado, vamos a adelantarnos en el tiempo y llegamos a 1916, cuando Pascual Contursi compone la letra del tango “Mi noche triste” sobre la música del tango “Lita” de Samuel Castriota. Este hecho es considerado un parteaguas por los historiadores, pues esa letra tiene comienzo, desarrollo y final. Es decir tiene un argumento y, además , reconoce el abandono de su mujer y clama su vuelta sollozando. Fue todo un suceso en la sociedad machista de aquella época reconocer la importancia de la mujer y mostrar la debilidad del hombre abandonado.
Otro hecho significativo es que este Tango es el primero que graba Carlos Gardel y no tiene demasiada repercusión. Paradójicamente, es una mujer, Manolita Poli, excelente cantante, que lo pone de moda entonándolo en una pieza teatral unos años mas tarde, en 1919. Nuevamente lo graba Gardel y ahì sí ya se convierte en un suceso.
Luego se van incorporando otros poetas y letristas que logran éxitos con sus composiciones, como Esteban Celedonio Flores, Enrique Santos Discépolo, Luis César Amadori y tantos otros.
Hemos llegado al esplendor del Tango canción que se vá adentrando en el sentimiento de esa “ inmensa multitud de hombres solos”….el pueblo de Buenos Aires. Es la hora de hablar del máximo exponente del Tango Canción….CARLOS GARDEL y lo haremos en una próxima entrega.





Muy buena información.
Generalmente cantamos tango o quisiéramos bailarlo pero poco sabemos de su historia: sus orígenes y evolución.
Pude escuchar a “Lungo” en La Feria del Libro en en Zócalo de la Cd. de México y aprecíe el gusto del públco y la atención que ponían para ir escuchando esa historia amén del gusto de sentir la emoción con la música del acordeón.
Felicidades a Ramón “Lungo” García por transmitir con tanta emociín y conoci8miento de causa estos datos.
¡Felicidades!