Los romanos pensaban que el nombre determinaba en gran medida el destino de quien lo llevaba. Descubramos cómo eran nombrados los romanos a través de los NOMINA ROMANA (nombres romanos). Generalmente llevaban tres: Praenomen (prenombre), nomen (nombre) y cognomen son los llamados TRIA NOMINA como en Cayo Julio César.
Praenomen: Equivale a nuestro nombre; el hijo lo heredaba del padre. Como sólo había una lista de 17 o 18 praenomina, solían repetirse y, como eran conocidos por todos, se ponían en forma abreviada.
Algunos de los más conocidos por nosotros son:
· Gaius (G.) / Caius (C.); Gayo / Cayo
· Gneus (Gn.) / Cneus (Cn.): Gneo / Cneo
· Lucius (L.); Lucio
· Marcus (M.); Marco
· Publius (P.); Publio
· Quintus (Q.) ; Quinto
· Tiberius (Ti.); Tiberio
· Titus (T.); Tito
Nomen: Es como nuestro apellido. Indica la gens, esto es, el linaje al que se pertenecía; se transmitía de padres a hijos como “nombre de familia”. Es un nombre colectivo y siempre se usa completo, sin abreviaturas. Perdura durante generaciones. Se han documentado cientos entre ellos: Iulius, Aemilius, Antonius, Cornelius, Tullius, Domitius, Claudius…
Ejemplifiquemos con la gens o familia Julia (que toma su nombre a partir de Iulus o Ascanio, hijo de Eneas y de Venus, de quien Virgilio hace proceder a esta gens). Sus dos miembros más reconocidos son el ya mencionado C. Julio César, Augusto. La familia Claudia sucedió a esta gens en el poder de Roma pertenecían a ella Tiberio Claudio Nerón, Tiberio Claudio Druso, Nerón Claudio César Augusto Germánico y también Cayo César Calígula, todos ellos emperadores romanos. Ambos grupos conforman la gens Julio-Claudia, paradigma que durante muchos siglos se ha propagado de la época imperial de la Roma antigua.
Cognomen: Representa una rama de la gens o familia. Es un nombre que se utiliza para diferenciar a los individuos dentro de una misma gens; atendiendo a alguna cualidad, profesión, característica física o mental o a algún acto de relevancia. Sí; sería como un apodo.
C. Iulius Caesar, debe su cognomen a caesura que significa “corte” porque se dice que nació a través de un corte hecho al vientre de su madre, de ahí “cesárea”. También se dice que a partir de caesaris: cabellera abundante, aunque ésta no era una de las características de Julio César que más bien era calvo.
M. Tullius Cicero, su cognomen remite a cicero, garbanzo, porque tenía una notoria verruga con esa forma.
P. Ovidius Naso, este cognomen designaba a alguien de nariz grande; Nasica tenía el mismo significado.
Cn. Iulius Agricola, este cognomen alude al cuidado del campo.
Ahora revisemos algunos cognomina referidos a características físicas:
· Barbatus: de espesa barba, barbado
· Calvus / Calvinus: calvo o de escasa cabellera
· Albus / Albinus: blanco
· Niger: negro
· Caecus: ciego
· Cincinnatus: de pelo rizado
· Flavus: de cabello rubio, rojizo
· Longus: largo
· Paullus: pequeño
· Pulcher: hermoso
· Priscus: anciano / Vetus: viejo
También podían referirse a características de comportamiento o defectos:
· Balbus: tartamudo
· Bibulus: bebedor; literalmente.: el que absorbe
· Brutus: bruto
· Catus: astuto
· Catulus: cachorro, gatito
· Lentulus: un poco lento
· Lepidus: flamante
En algunos casos el cognomen estaba relacionado con la circunstancia que rodea al nacimiento de alguien: Postumus es el nacido después de la muerte del padre; Proculus, el nacido en ausencia del padre (procul en latín significa lejos).
Además de los tria nomina, con frecuencia se añadía un agnomen que tenían carácter honorífico, como en el caso de P. Cornelio Escipión al que se agregó el agnomen (el) Africano, debido a su gran labor como general en la Segunda Guerra Púnica (emprendida por Roma contra Cartago).
En casos de adopción se añadía el nomen y cognomen del padre adoptivo y el nomen original pasaba a ser un tipo de cognomen con la terminación -anus: C. Octavius pasó a ser C. Iulius Caesar Octavianus, nombre al cual después se le añadió el agnomen Augustus que significa majestuoso, imperial; nos referimos a Octavio Augusto, el primer emperador romano..
¿Notan algo curioso? Hemos hablado sólo de varones. ¿Y las mujeres, cómo eran nombradas? Tenían el nomen del padre: la hija de Iulius era Iulia. Si había dos hijas, para diferenciarlas, se ponía (a modo de cognomen) un adjetivo correspondiente al orden de nacimiento: Julia Maior, Julia Minor, o, si había más de dos hijas, un ordinal: Tertia, Quarta, Quinta, Sexta… Otro ejemplo: Livia Drusilla, hija de Marcus Livius Drusus, heredó el nomen y el cognomen pero en su versión femenina. Al casarse, algunas mujeres podían llegar a tomar el nombre del esposo.
Si usted es mujer piense cómo sería nombrada a la usanza romana. Busque la forma femenina del nombre de su padre y el número de hija (remarco, mujer) que es; esto es, si su padre se llama Víctor y usted es la tercera hija, su nombre sería Victoria Tercera (Victoria Tertia, en latín).
Si usted es varón, tome el nombre de su padre y alguna característica distintiva de su familia; así, el hijo de un hombre llamado Mario cuya carrera militar sea notable podrá llamarse Mario Marcial (Marius Marcial, en latín pronunciado como /Markial/) o el de un torero llamado Manuel, sería Manuel Taurino.
Actualmente la asignación de los nombres depende de muchos factores: por herencia de padres o abuelos, por el día de nacimiento, por la “estrella” de cine, de música o de fútbol del momento.
¿Sabe usted qué significa su nombre?, ¿sabe usted la razón por la que sus padres decidieron llamarlo de esa manera? ¿Qué tan acorde es su nombre con su personalidad?
Nomen est omen: El nombre es destino, ¿usted, lector/lectora, qué piensa?
Éricka Castellanos Moreno, Maestra en Letras Clásicas
heliolunio@hotmail.com
En español conservamos la palabra nómina en el sentido de lista de nombres de los empleados de una empresa, esos nombres suelen aparecer ligados a su cargo y sueldo.


Me parece muy interesante esta información; así mismo me parece sumamente divertido pensar que yo, en romano, debería de ser Raula tercera.
No creo que el nombre sea destino, pero sí creo que influye un poco en nuestra personalidad.
Magnífica información la que la Prof. Ericka nos brinda.
Muy buen tema para aprender, quiero preguntarle por este conducto,
1.- como fue el origen del surgimiento de los nombres Romanos?
2.- se deberá al origen de la formación de Roma? y
3.-Como fue la formación del imperio Romano?
Muchas Gracias.
Buen día,
es una excelente sección del programa, estaría interesante hablar sobre los hipocorísticos más comunes usados en México.
Saludos =).
Sebastián:
Gracias por tu comentario y por seguir mi sección tanto en radio como en la página web.
Entremos en materia:
Remontémonos hasta el nacimiento de los niños romanos. Eran nombrados después de ocho días de nacidos, como señal de reconocimiento y pertenencia a una familia dada. En ese momento también se les ponía la bula, collar de cuero, plata u oro que llevaban colgada al cuello hasta los 12 años (aprox.), edad en que les era otorgada la toga viril: signo de su entrada al mundo de los varones. La bula era ofrendada a los antepasados familiares.
La manera de nombrar sí fue cambiando en las distintas etapas de la historia de Roma. En los primeros tiempos el nombre estaba conformado por el praenomen y nomen. Luego se añadía la filiación: Caius Julius Caesar C.(Caii) F (filius). C (Caii). N (nepos), esto es: Cayo Julio César, hijo de Cayo, nieto de Cayo. Más adelante a estos datos se añadió el nombre de la tribu. Finalmente, encontramos ya el nombre completo: los tria nomina.
El nombre en Roma fue, en cierta manera, un reflejo del status de ciudadano, hombre libre, que remitía ya no sólo a una mención del árbol genealógico de quien lo portara y de la mayor o menor importancia histórica de sus antepasados, sino también a las características y glorias propias. Así, el nombre era, en muchos casos, como un curriculum vitae abreviado.
Por otra parte, el imperio romano empieza a formarse, de alguna manera, desde la fundación misma de la ciudad (23 de abril de 753 a.C.) y se conserva en las distintas etapas históricas: Monarquía, República e Imperio. La palabra latina Imperium tiene el significado de “poder supremo”.
Pero si atendemos a lo que se conoce como época imperial, ésta va del año 31 a.C. hasta el 476, con la caída del Imperio romano de Occidente.
El primer emperador fue Octavio Augusto. Fue el dux (general) de las fuerzas militares, tenía el poder de vetar las decisiones del senado, podía controlar a todos los magistrados; fue pontifex maximus, es decir la cabeza de la religión, y tuvo autoridad para controlar todas las provincias. César fue el sobrenombre que tomó de su padre adoptivo y a partir de él, este nombre fue sinónimo de “emperador”.
Aunque pudiera parecer el retrato de un tirano, Augusto supo ser mesurado y darle a Roma el equilibrio que necesitaba. Sin embargo, al no abolir del todo la República, no previó un aspecto fundamental: la sucesión. Esto fue uno de los principales puntos débiles del Imperio que aunque se extendió por muchos años, empezó a decaer desde época muy temprana. Tiberio fue un colaborador cercano de Augusto, su figura se ligó a tanto al dichoso primer emperador romano que no hubo reparo en admitirlo como su sucesor. Después subieron al trono: Cayo Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio (los tres en el 69), Vespasiano, Tito, Domiciano, Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio… hasta llegar a Rómulo Augusto (o Augústulo), el último emperador de Occidente, y quien, como dato curioso, llevaba el nombre tanto del mítico fundador de Roma, como del primer emperador.
En esta época están las figuras literarias de Virgilio, Horacio, Tito Livio, Suetonio, entre otros.
La caída del imperio romano fue causada por muchas razones. Sin embargo, se puede citar como una de las principales la debilitación de las fronteras y las provincias y la entrada de bárbaros sea a través de los ejércitos fundamentados en mercenarios que contribuyeron a la conquista de territorios cada vez más grandes.
Aunque la historia de Roma abarca diversos momentos, lo que nosotros primordialmente conocemos de ella es la época del imperio y en gran medida a través de la visión de “Los doce césares” de Suetonio.
Gracias por tu interés.
Lucio:
Gracias por el comentario. Me da gusto saber de ti, nuevamente.
Tu propuesta se convertirá en tema de la sección en semanas próximas.
Optimum diem Veneris tibi opto! (Te deseo un óptimo día de Venus)
Estimados “Choroescuchas”:
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Ну не так чтоб уж очень круто. А какой самый ? только жалко изображения пропали:(
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ггг тебя несколько видел ? действительно
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Спасибо за статью.. Актуально мне сейчас.. Взяла себе еще перечитать.