
Rosa Bobadilla
Durante la conmemoración del inicio del movimiento armado de independencia se realizaba en ésta ciudad un desfile en el que participaban diversos sectores civiles y militares. Hasta la década de los setentas, fue rubricado por una anciana que cargaba una enorme bandera nacional a paso lento pero firme y con la gallardía de una mujer forjada en la lucha revolucionaria a la cuál le apodaban “la coronela” de nombre Rosa Bobadilla quien quedó impresa en la mente de muchos cuernavaquenses que conmovidos hasta las lágrimas veíamos como concluía penosamente su marcha.
Mujeres valerosas quienes siguiendo a su pareja tuvieron una trascendente participación en la Revolución de 1910 no solo en las labores propias de su sexo, sino en ocasiones blandiendo el 30-30 para defender la trinchera.
Juliana Flores Viuda de Bolaños fue originaria de Santo Tomás Ajusco, DF. y tuvo una importante participación al lado del general Emiliano Zapata, durante los ataques de los carrancistas contra los zapatistas con su esposo Marcelo Bolaños como soldado de Valentín Reyes en 1913. Alberta Galindo Mantilla fue robada por el coronel Vicente Munguía quien la llevó al cuartel zapatista en Tenango donde conoció a Zapata, participando también en cruentas batallas del ejército libertador del sur. Celsa González Pérez se alía en Ozumba estado de México a la lucha revolucionaria al contemplar una injusticia cometida en contra de su padre por uno de los caciques durante las celebraciones religiosas del pueblo y doña Petra Martínez de García quien llevaba el mandado del general Valentín Reyes que nos narra que comían carne de caballo, recogían armas parque y caballos. Platica de una batalla en mayo de 1916 en Cuauhnáhuac. Compilo un artículo escrito por la periodista Erika Cervantes para platicarles de una coronela más, doña Amelia Robles. “Tierra y libertad”, pregonaban las fuerzas zapatistas durante la Revolución mexicana, cuando para la mayoría de la población comer era una lucha diaria.

Amelia Robles
Para Amelia Robles ésta fue la principal razón para tomar las armas y luchar al lado del caudillo del Sur, Emiliano Zapata. Amelia pertenecía a una familia con recursos; ella era de las pocas mujeres que tenían acceso a la educación. Pero no queda claro cómo ocurrió su incorporación a las filas revolucionarias en 1911; algunos autores señalan que huyó de su casa por la pretensión de su padrastro de casarla con un desconocido. Lo cierto es que, desde su ingreso a las fuerzas de la Revolución, Amelia se gano el reconocimiento y el respeto de los varones con los que compartía la lucha armada. La valentía con la que se enfrentaba a las fuerzas porfiristas le gano el grado de coronela; sus hazañas fueron reconocidas por los ex presidentes Adolfo López Mateos, Manuel Ávila Camacho y Luis Echeverría, entre otros personajes de la clase política mexicana. Amelia estuvo al mando de una tropa de casi un millar de hombres del Ejército Libertador del Sur (zapatista). En la vida castrense fue un soldado más en los campos de batalla. Era arrojada y sobresalía por su valor suicida, lo que la distinguía de sus compañeros hombres.
El general Zapata reconoció a Amelia por su valor con tres estrellas que la convirtieron en coronela. Como jinete manejaba con habilidad al corcel. La coronela Robles extendió su actividad militar hasta 1926, pues también luchó en el levantamiento del general Álvaro Obregón. contra el ex presidente Venustiano Carranza (1919-20) y contra la insurrección de Adolfo de la Huerta de 1923-24. Llego a ser coronela de Caballería. Amelia Robles fue reconocida en 1970, por la Secretaría de la Defensa Nacional, como legionaria y veterana de la Revolución: se le asignó una pensión y se le concedió la Condecoración del Mérito Revolucionario correspondiente al segundo periodo del alzamiento, comprendido entre el 20 de febrero de 1913 y el 15 de agosto de 1914.
La lucha política de Amelia fue la defensa sistemática de los derechos del campesinado pobre; participó en la fundación de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos y del Partido Socialista de Guerrero. Cuando tenía 91 años, fue nombrada vocal del Movimiento Nacional Plan de Ayala.
Amelia nació en Xochipala, Guerrero, en 1885, en fecha no registrada, y murió en 1984 a la edad de 95 años. Una escuela de educación básica en Guerrero y una casa-museo con su nombre nos recuerdan su contribución a la libertad y la soberanía de nuestro país. Su ejemplo nos hereda el derecho a la libertad de elegir y de ejercer nuestra ciudadanía. Honor a todas las mujeres revolucionarias, ¡benditas coronelas!





No Responses to “La Coronela…”