Este instrumento musical fue creado por Enrich Band en Alemania , en el año 1835 y se dice que fue a pedido de cierto obispo para acompañar los cánticos litúrgicos en las procesiones y para reemplazar al órgano o armonio. Prontamente se popularizó tomando el nombre de su creador: Band y el de la cooperativa que se encargaría de la fabricación, promoción y venta: Oneón, quedando así conformado el nombre con el que se lo conocería mundialmente: BANDONEÓN.
Para el caso que nos ocupa, no se puede aseverar con exactitud la fecha de su llegada a la República Argentina, pero se estima que fue alrededor de 1850, traído , posiblemente por un marinero.
Sí se puede afirmar que allá por 1865 ya andaba un músico argentino, llamado Domingo Santacruz, en la guerra con Paraguay integrando el IV Batallón de Artillería de Buenos Aires, alegrando con su instrumento a las tropas de la Triple Alianza, conformada por los ejércitos de Argentina, Uruguay y Brasil.
A este músico le cupo el honor de interpretar algunos temas musicales en la inauguración de le línea telefónica Constitución-Plaza Miserere, lo que constituyó la primera transmisión telefónica, Esto ocurría por 1870.
Es así que de a poco, muy despaciosamente, este instrumento va adentrándose en el sentimiento popular, hasta llegar al año 1890, donde los cronistas de la época lo sitúan como integrando los tríos musicales que interpretaban Tangos.
No eran muchos los que tocaban bandoneón por ese entonces. Además del ya mencionado, estaba su hijo del mismo nombre, excelente músico y autor de numerosos tangos, entre ellos “Unión Cívica”, en honor a un partido político acabado de nacer, que tenía por mentores a Leandro Alem y a Hipólito Irigoyen, que luego fuera dos veces presidente de la nación. Este partido político se transforma al poco tiempo en la Unión Cívica Radical, con plena vigencia en la vida política actual, lo mismo que aquel tango compuesto en su honor, convertido en un clásico de todos los tiempos.
Por esos años, también era una delicia escuchar a don Juan Carlos Chiappe, al pardo Ramos Mejía y tantos otros que venían abriéndose paso con su arrugado instrumento.
Mas adelante sobresaldrían el “Tano” Bachicha y quién fuera llamado “El Tigre del Bandoneón” Eduardo Arolas, fallecido muy joven en Paris, como así también Juan Maglio “Pacho”, Osvaldo Fresedo y Ciriaco Ortiz, por nombrar solo a algunos.
Fueron tantos y tantos los bandoneonistas que le pusieron su impronta a este género musical, que sería una total irreverencia intentar mencionarlos a todos , por la injusticia de dejar a alguien en el olvido. Pero sí me quiero detener a mencionar a dos íconos que se adentraron profundamente en el corazón de los tangueros: Aníbal “Pichuco” Troilo, “El bandoneón mayor de Buenos Aires” y Astor Piazolla que revolucionó al tango llevándolo hasta lo mas sublime de las altitudes emocionales.
Este fue un breve, somero é incompleto comentario del instrumento sinónimo de tango: El Bandoneón, El Fuelle…El Arrugao….
EL TANGO DANZA
Ya tenemos ubicado el bandoneón en los agrupamientos orquestales que deleitaban a quienes los escuchaban y, sobretodo, lo bailaban. Porque, debemos decirlo, hay tres vertientes de las que se valió el tango para perdurar en el cariño popular y ser reconocido en el mundo: la musical, el Tango danza y el Tango canción.
Someramente hablamos de lo musical y cabría explayarnos sobre la danza…el baile.
Ya dijimos que se tomó o copió la forma de danzar de los negros y se le fue incorporando pasos, “corridas”, “cortes” y “sentadas” a lo que ya venía bailando en los tugurios donde se reunía la gente de trabajo, humilde y pobre, mezclada con proxenetas, prostitutas y gente del hampa conformando un conglomerado muy heterogéneo.
La forma de bailar siempre fue en pareja hombre-mujer, bien juntitos, apretaditos…las mejillas pegaditas. El Tango se baila de las rodillas hacia abajo, solamente moviendo los pies y con una premisa fundamental entre los que practican ese baile: Siempre….siempre con un pié pisando el suelo. Nada de andar haciendo acrobacias como nos tienen acostumbrados muchos bailarines actuales, que priorizan los saltos y piruetas al verdadero y auténtico modo de bailar que se practica en los bailes populares de Argentina y Uruguay.
Estoy de acuerdo en la evolución que pueda tener cualquier actividad, en tanto y en cuanto no desvirtúe su naturaleza, su originalidad.
Nació esta música, este baile, en los lupanares, en los prostíbulos y de ahí entonces se le adjudica ese erotismo, esa lujuria que tiene la pareja al danzar. Dicen algunos historiadores, sin aportar pruebas, que a principios del siglo XX la Iglesia prohibió este baile, llegando a oídos del Papa, y esto sí está documentado, llevando una pareja para que el Sumo Pontífice pudiera apreciarlo y luego de verlo no pusiera ninguna objeción para que la grey católica pudiera bailarlo, pues entendía que no había nada pecaminoso en la danza.
Uno de los autores mas reconocidos de tangos famosos como “Uno”, “Esa noche me Emborracho”, “Cambalache” y tantos otros, dijo:”El tango es un pensamiento triste que hasta se puede bailar”. Fue Enrique Santos Discèpolo.
Hasta aquí esta nota. Queda mucho todavía, pero en honor al tiempo y al espacio, es que debemos ponerle punto final.
Mas adelante, en otro artículo, hablaremos del Tango Canción y de su máximo exponente: CARLOS GARDEL.
Ramón “Lungo” García





Este tipo de artículos abre pie a la oportunidad de saber de otras culturas cercanas y distantes a la vez. Por una parte porque somos latinoamericanos, por la otra, distantes porque sabemos muy poco unos de los otros a pesar de tantas semejanzas.
Felicidades por estos espacios a la cultura.
Estoy segura que Ramón “Lungo” García se presentará exitosamente el 14 de octubre a las 14:30 hrs. en La Feria del Libro en el Zócalo en el Foro Principal.
Una buena oportunidad para escuchar el bandoneón y la voz del tango.