
Toma de protesta
El viernes pasado los diputados locales designaron a Lucero Benítez Villaseñor como nueva Ombudsman de los Derechos Humanos en el estado. Es singular el hecho de que por primera vez en Morelos una mujer se hallará al frente de este humanitario organismo.
El relevo del Ing. Fausto Gutiérrez Aragón es coyuntura que sugiere, desde la óptica ciudadana, emitir juicio objetivo acerca del papel que ha jugado la Comisión defensora de los derechos humanos en la entidad durante la presidencia del ingeniero. Se antoja, de entrada la pregunta acerca del tamaño de credibilidad y confianza de la cual goza hoy día la institución local, y sopesando la opinión ciudadana hay quienes aún confían y creen que la CDHEM es instrumento eficaz protector y defensor de las prerrogativas en cuestión, empero, en mayoritaria porción de la sociedad hay crítica al papel que ha jugado a la luz de los resultados y de la gravedad de la violación a derechos y garantías por parte de funcionarios y cuerpos policiacos quienes han pisoteando el cacareado estado de derecho sin ninguna sanción o castigo tal cual lo establece la ley.
No se exagera al decir, que la CDH en Morelos ha sido complaciente, convalidadora, omisa e inoperante en tratándose de la defensa de derechos humanos de ciudadanos (as) que han sufrido en carne propia golpes, maltratos, torturas y lo que ha sido dura represión solo por el delito de levantar demandas, exigir soluciones y hacer efectivo el derecho a la manifestación, lo cual ocurrió durante el pasado Movimiento Magisterial. Asimismo se ha hecho ostensible una función blandengue, si se atiene uno al nulo caso que autoridades han hecho a las escasas recomendaciones que ha emitido la Comisión la misma que por voz del recién relevado Ombudsman ha preferido el camino de la conciliación y acaso el perdón de delitos sancionados por mandato constitucional, lo que a juicio nuestro ha redundado en el creciente deterioro del respeto a los derechos humanos de los ciudadanos en Morelos.
Otros casos de infames arbitrariedades y actos delictivos registrados en la entidad cometidos por elementos de la Marina cobijados por la impunidad, es la muerte de dos civiles, uno en Ahuatepec y otro en los edificios Altitude en ocasión de la persecución y muerte al capo Arturo Beltrán Leyva. Ante semejante atrocidad la CDHEM se concretó a cuidadas declaraciones sin tocar ni con el pétalo de una rosa la comisión de faltas graves en las que habrían incurrido autoridades federales y morelenses
Es obvio, que lo que ocurre en el estado en la materia que se trata, es reflejo fiel de lo que acontece en el país so pretexto del combate a la delincuencia organizad: policías federales y elementos del Ejército han incurrido en las más atroces acciones de violencia en contra de civiles inocentes lo que ha motivado que organismos internacionales humanitarios y la misma ONU hayan denunciado y exigido un alto a cotidianos abusos policiacos y militares panorama sombrío que ha trascendido nuestras fronteras. Mas no se vale que la CDHEM intente justificar una actuación gris con el no válido pretexto de que como en el resto del país los derechos humanos son violentados sistemáticamente, Morelos no puede ser la excepción.
Se hace urgente, que la nueva titular de la CDHEM imprima a esta dependencia, sin reparar en influyentismos ni consideración alguna el espíritu establecido en el artículo 102 de nuestra constitución en el apartado correspondiente, por un lado para justificar su existencia, y por otro para recobrar la credibilidad, eficacia y confiabilidad perdidas.
Chay_cano@hotmail.com





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