El artista plástico José Luis Cuevas fue tajante en su descripción del arte actual en el país, está en decadencia y goza de mala salud, aseveró.

“No hay grandes figuras que estén descollando o de alguna manera demostrando aptitudes excepcionales; yo creo que el pintor más joven de México sigo siendo yo”, añadió el polémico pintor.

En su visita a Guanajuato, adonde acudió a visitar la reproducción de La Giganta que está colocada entre el teatro Juárez y el Templo de San Diego en pleno corazón del Centro Histórico de la capital Cervantina de América, Cuevas, acompañado de su esposa, dijo que ya son muchos años que sigue siendo si no el mejor niño terrible, sí el mejor joven terrible. “Sigo siendo joven y sigo siendo el rey, como diría José Alfredo Jiménez”, añadió.

Por otra parte, en relación al próximo proceso electoral de julio, el pintor fue categórico: “Lo que queremos es que gane el pueblo de México haciendo una buena elección de los políticos”, aunque enseguida reconoció que no hay mucha opción para elegir.

“Como que no hay por quién votar; hay una confusión, una confusión muy grande y así los vemos, aunque ahora aparecen menos en televisión, tienes menos propaganda, pero de todos modos casi todos los días tienen unos 5 o 10 minutos para decir su mensaje”.

Cuevas consideró que todos los candidatos ofrecen el mismo discurso, porque se repiten: “Lo que dice uno dice otro, aunque sean de otro partido”; en este sentido “es difícil poder anticiparse a los hechos” para decir quién puede ganar la elección.

El pintor, que cumplirá 78 años este mes, señaló que no tiene mucho optimismo en cuanto a la presencia de nuevos artistas, aunque dijo que a lo mejor “en estos momentos, en la soledad de su estudio, hay algún artista que está produciendo una obra que nos puede asombrar una vez que los descubramos”.

El artista ofreció una breve conferencia de prensa y recibió el nombramiento de visitante distinguido por parte del ayuntamiento de Guanajuato de manos del alcalde Édgar Castro Cerrillo.

Narró que en la mañana descubrió la “Giganta achicada” en el jardín de la Unión, porque la otraGiganta mide 8 metros de alto y sería imposible traerla; pero a él le ha dejado “mudo de emoción ver La Giganta convertida en Gigantita”.