
Hoy quiero contarles un cuento. Hace 56 años las mujeres no podían votar ni ser electas para un cargo de elección popular, hoy nadie podría decir, especialmente los partidos políticos, que las mujeres no tienen derecho a elegir a sus representantes.
Para los partidos políticos el voto de las mujeres es definitivo, las mujeres son las mejores promotoras del voto, convencen a quien sea de que cualquiera es la mejor opción, en su mayoría son fieles a sus candidatos o candidatas, por lo tanto, los partidos las buscan para hacer el trabajo de talacha, para juntar a los vecinos y hacer la reunión con el candidato, para preparar la comida o el refrigerio en la casa de campaña, y sólo a veces son coordinadoras de campaña.
Cada elección, quienes buscan una curul o ser parte de un cabildo, poco ofrecen a las mujeres, la lista es limitada y solo pueden vernos como incubadoras, con necesidades muy importantes pero sólo para aquellas que son madres o lo van a ser, como guarderías, becas para adolescentes y uno que otro proyecto productivo, difícilmente ofrecen otras cosas.
La lucha por la equidad de género tiene siglos, ha cambiado a través del tiempo y de los territorios, pero no es nueva. Lo que si fue una novedad, es que entre el 2003 y el 2006, la XLIX Legislatura tipificara la violencia familiar como delito, etiquetara presupuestos con enfoque de género que atendieron temas como vivienda, acceso al agua, presupuestos públicos municipales, juzgados familiares, fiscalías especializadas en delitos sexuales y de homicidios contra las mujeres; se instauró el Parlamento de Mujeres de Morelos que incluía el Espacio de Interlocución Ciudadana que era integrado por el poder ejecutivo, judicial y la sociedad civil organizada y se lograron cambios importantes en las leyes.
Sin embargo pasando esa legislatura, llegó la L, con mayoría panista que quiso obligarnos a pensar como ellos y con otros más que sin ser panistas, se pronunciaron por las ideas más conservadoras y lo hicieron ley, obligando a miles de personas a ceñirse a un marco legal que atenta contra las garantías constitucionales protegidas por la Constitución Federal.
La anterior legislatura, lo primero que hizo al llegar a finales del 2006 fue eliminar esos presupuestos públicos con enfoque de género, prescindiendo así de la vivienda para jefas de familia y mujeres que vivían violencia familiar, se quitaron los recursos para que las mujeres tuvieran acceso al agua y el Parlamento de Mujeres fue modificado eliminando la figura del Espacio de Interlocución Ciudadana, además omitieron en el nuevo Código de Procedimientos Penales el procedimiento para la interrupción legal del embarazo en caso de violación, riesgo de muerte de la mujer, mal formación congénita o genética del producto o inseminación sexual no consentida , un logro de la sociedad y diputadas en el año 2000. Pero la lista sigue, crearon la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia pero nunca hicieron su reglamento, lo cual la hace inoperante, modificaron la ley de prevención y atención a la violencia familiar reconociendo lo que ya antes habían prohibido, el uso de la mediación, pero para cerrar con broche de oro, de manera irregular y contrario a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, modificaron el artículo 2 de la Constitución Local, obligando a las mujeres a poner su vida en riesgo, disfrazándolo de protección a los óvulos fecundados.
En fin, este es el cuento de nunca acabar, los derechos de las mujeres siempre dependerán de los grupos que cuentan con mayoría en los espacios de poder, siempre somos botín de guerra o de elecciones, así que con la nueva composición del Congreso sólo nos queda esperar que quienes llegaron por voto directo o por representación proporcional, tengan la disposición política de considerar a las mujeres como ciudadanas y no sólo como un medio para un fin.
Las mujeres tenemos derechos y necesitamos autoridades que los garanticen, más allá de sus creencias personales o dogmas morales.
Por: Nadxieelii Carranco Lechuga**
* De acuerdo con el diccionario de la lengua Náhuatl Mexicano de editorial siglo XXI América Nuestra, CIHUATICA significa POR LAS MUJERES.
** Coordinadora estatal de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México – ddeser


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