Carlos Monsiváis

Carlos Monsiváis

Con escasas horas de diferencia nos dejaron estos grandes de la literatura, primero Saramago alla en España y luego Monsiváis, “El Monsi”, el nuestro, el de estas tierras.

Pareciera que el destino los convocara para que sigan escribiendo desde el mas allá sus cuentos, crónicas y columnas contestarías, irónicas, hirientes y reclamadoras de justicia y libertad. Porque dedicaron su vida a exigir la igualdad de los pueblos, a denunciar los excesos y avaricia de los poderosos en desmedro de los desposeídos. De esos poderosos que pedían libertad para seguir explotando a los trabajadores y así engrandecer sus capitales a costa de la miseria de la mayoría.

El manejo del idioma traducido en frases magníficas, les servía para la narración trasladándonos a planos sublimes en algunos casos o al coraje extremo en otros, al exponer las desventajas de la tan promocionada globalización que beneficia únicamente a los dueños del poder, sometiendo y endeudando países con el cuento de la ayuda humanitaria, con préstamos a intereses usurarios.

Es ampliamente conocida su posición y lucha en contra del armamentismo de las naciones que se arrogan el derecho de ser los gendarmes del mundo y así poder invadir cualquier país del orbe, con el pretexto que se les ocurra. Jamás arriaron sus banderas de lucha en pos de una sociedad mas justa, de un mejor y equitativo reparto de la riqueza. Cada uno a su manera, con su estilo, pero francos y abiertos, sinceros y sin cortapisas, sin compromisos ni prebendas. Nada los detenía, decían lo suyo sin detenerse a pensar en las consecuencias de su accionar, valiente y decididamente.

Saramago exponía de manera clara y convincente sus pensamientos y su manera tan particular de ver la vida. ¡Quién no recuerda “El Evangelio según Jesucristo…! Claro ejemplo de su visión y narrativa es la cantidad de libros publicados, todos y cada uno de ellos exitosos. Como premio a su labor de tantos años fue galardonado con el Nobel de Literatura en 1998.

Y qué decir de Monsiváis si todo México lo sabe y lo conoce. Cómo no recordar la exitosa columna de La Jornada, “Por mi madre bohemios” donde escribiera páginas inolvidables. O su participación en la televisión con sus comentarios en La Palabra de Carlos Monsiváis, con comentarios mordaces, irónicos y humorísticos de la actualidad social y política del país y mucho, mucho mas, lo que le granjeó el cariño y simpatía del público.

Es poco, muy poco, apenas una pequeña reseña de tanto que dejaron estos dos enormes escritores, cronistas de su tiempo. No quería dejar pasar el tiempo sin rendirles mi humilde homenaje a estos trabajadores de la cultura popular.

JOSÉ SARAMAGO…CARLOS MONSIVÁIS…DESCANSEN EN PAZ