Grupo Parlamentario del PRI

Grupo Parlamentario del PRI

¿Conocerán la vergüenza los diputados priitas? ¿sabrán qué es ética y principios? ¿no les importarán los calificativos de ambiciosos, traidores y cobardes que ellos mismos se propinan? ¿les importará un bledo el que la ciudadanía los califique de la peor manera por su conducta inclinada a la burla y desprecio hacia quienes dicen representar? ¿ padecerán amnesia y por ello han olvidado que su compromiso es con la población no con sus intereses partidistas? .

Al parecer les sobra cinismo y buena dosis de inmoralidad cual políticos aprendices de la peor ralea que campea en las filas de ese partido en el orden nacional. Las prácticas caciquiles de bandas que dejan ver ciertos legisladores del tricolor en Morelos causaría hilaridad si o fuera porque todo cuanto ocurre en el Congreso local redunda en la vida política y social del estado. Mal o bien los diputados: oportunistas, ambiciosos, demagogos, vendidos y traidores son quienes representan al pueblo de Morelos y desde esa óptica interesan a la opinión pública los actos y conductas personales o de facción que dejan tras de sí ambientes semejantes a los que arrojan coladeras malolientes.

Es obvio que el panorama que se pinta es producto de un sainete más, golpe de timón o de “estado” como lo califican muchos que los diputados del PRI se han dado. No es la primera zancadilla que se propinan, pues desde que inició la actual Legislatura los diputados de este partido entraron en plena batalla campal por el control político y del presupuesto. El desaguisado fue mayúsculo y dejó heridas abiertas.

Se antoja decir ahora, que al diputado Jorge Arizmendi le dieron agua de su propio chocolate, incluso quienes lo apoyaron en octubre cuando arribó a la coordinación de su bancada y a la presidencia de la Junta política y de Gobierno del Congreso quitándole a su homólogo Julio Espín Navarrete tales cargos. Curioso, pero hoy Espín es aliado de Arizmedí. ¿En el siguiente “golpe” a quien apoyará?. No cabe duda: los priistas son buenos para traicionarse así mismo si por delante está el botín político.

Detrás de la caída de Arizmendi se halla el diputado Amado Orihuela Trejo aspirante a dirigir al PRI en el estado. Orihuela Trejo es un oscuro político surgido de las filas cañeras; ocupó ya una curul en San Lázaro, pero con nula iniciativa ni voz en tribuna; faltista y con muestras de no interesarle los que se analiza y discute en Matamoros 10. Como diputado federal pasó de noche. Es notorio que Orihuela utiliza la diputación como trampolín para ascender a la presidencia de su partido y desde el Congreso afina el tinglado, dispone de lo necesario y arma espectáculos denigrantes que dejan al descubierto el perfil de quienes se ostentan como los rescatadores PRI. ¿Rescatarlo de quien? De cual mafia, en tal caso se quitará una y se colocará otra. ¿Qué show nos esperará próximamente? ¿qué muestras de “dignidad” y “honestidad” priista estarán a la vista?

El PRI planea ir con todo en el 2012; ya siente la gubernatura suya, de ahí los duros enfrentamientos entre bandas tricolores. Orihuela sueña con la candidatura usando el escalón de la presidencia del partido, por ello su desenfrenada y tramposa acción que de alguna manera rompe aún más la tan cacareada como ausente unidad del PRI morelense. El ciudadano que contempla la conducta de políticos rapaces piensa: si los priistas muestran el cobre dándose con todo entre ellos mismos qué puede esperar el pueblo al que de nueva cuenta intentan gobernar.

Chay_cano@hotmail.com