
Clase política mexicana
Los tres institutos políticos, aparatos burocráticos, plataformas de oportunistas y demagogos, franquicias, negocios de unos cuantos o como se les llame al PRI, PAN, PRD, los envuelve un halo pestilente dadas sus estructuras sostenidas en lodo de desprestigio y degradación moral y política. Su conducta y objetivos; ambiciones y simulación los delata y hermana por más que intenten sus dirigentes diferenciarse dentro del lodazal en que se halla el ejercicio de la política.
Sus intereses son claros: cada vez más poder político y económico, ahí tenemos a diputados ferales y estatales que no tienen llenadero en dietas, partidas especiales y gastos discrecionales. El trabajo legislativo no les quita el sueño, lo que sí, sus ambiciones políticas.
Qué más muestra de conductas reprobables de los 237 diputados federales del PRI apoyando a sus coordinadores en San Lázaro para negociar a espaldas de los representados (el que no tranza no avanza) con sus pares panistas, en contundentes golpes a la economía popular el apoyo a incrementos al IVA, ISR y energéticos a cambio de no poner en riesgo sus cacicazgos en los estados a través de alianzas electorales. Sus promesas en campaña de no incrementar cargas fiscales ni aumentos se les olvidó pronto, lo mismo su decir de que la escandalosa derrota electoral del 2000 los había hecho reflexionar en sus abusos y robos cuando gobernantes y que ahora ya eran otros. Con tal garlito volvieron a engañar a vasto sector de electores en las elecciones del 2009 redituándoles buen número de triunfos en urnas.
El PAN, quien sufriera estruendosa derrota electoral y política el año pasado gracias a la pésima y desastrosa conducción del país a manos de Felipe Calderón, ha continuado desde la Cámara de Diputados con iniciativas reformistas contrarias a la nación y a mayorías de mexicanos, quienes sufren los golpes mes con mes las alzas a energéticos: gasolinazos, luz, gas y diesel. Las políticas aplicadas por Calderón han sido un detonador de desgracias para el país al grado de vivir además en la creciente pobreza, se completa el cuadro con la zozobra, la inseguridad y el miedo. Los golpes a sectores de trabajadores, SME, Mineros, organizaciones civiles, a los derechos humanos, asesinatos de luchadores sociales, derramamiento de sangre de jóvenes, niños, mujeres, comunicadores haciendo un total de alrededor de 18 mil muertos en lo que va del calderonato dibujan un panorama nacional de caos, cerca de la explosión social.
Qué decir del PRD, otrora fuerza verdaderamente opositora al sistema hoy entregada en los brazos de la derecha, con ambiciones inconfesables, ya sin maquillaje, sin pudor, con buena dosis de cinismo y falta de ética y principios. Sus diputados en San Lázaro han unido su voto al de priístas y panistas para avalar aumentos tanto a impuestos como a energéticos. Ya el PRD no es la voz que cuestiona y se opone, sino la que consensa, la que aprueba y defiende proyectos enviados por el Ejecutivo todos en beneficio de la mafia en el poder y en perjuicio de amplios segmentos de población marginada. Dice el senador chuchista Carlos Navarrete, que los perredistas han pasado de ser la oposición que tiraba piedras para convertirse en la cortesana y propositiva.
Los “chuchos”, “amalios”, “bejaranos” y demás fauna corrupta y corruptora han cumplido la encomienda de su jefe Calderón, al convertir al PRD, fuerza mayoritaria en el 2006, en una insignificancia de partido “opositor”. En manos de estos especímenes se halla el país.
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